El lenguaje de la argentina del “Argentinazo”
Diego Toscano
La primera consideración que quiero formular es la siguiente: este trabajo no es una investigación (en lo que en el lenguaje científico dominante se ha dado en llamar investigación), ni tampoco es propiamente una “comunicación de experiencias”, académicamente referidas. Es, sí, una comunicación de experiencias en un sentido militante, de uno que, por deformación profesional, le presta demasiada atención al lenguaje y a los símbolos, y que también cree que, la gente militante que por deformación profesional le presta demasiada atención al lenguaje y a los símbolos, debería ponerse de acuerdo y ponerse a investigar las transformaciones operadas por el Argentinazo en esta dimensión que acordamos en llamar “identidad”, para utilizar esos conocimientos para fortalecer la lucha por la emancipación nacional y social, o sea para avanzar científicamente y para concluir la tarea del Argentinazo, lo que a su modo también es una tarea científica.
Esto es el sentido que le doy a la premisa: “el lenguaje es también un campo de lucha” frase que postulo como rectora del trabajo.
Por eso mismo, el presente trabajo sólo pretende trazar un mapa de estos objetos en común que necesitamos definir para avanzar en una investigación profunda y colectiva sobre estas transformaciones tan recientes.
Voy a plantear algunas áreas en las que creo que debería recaer nuestra mirada crítica y transformadora, para lograr extraer de esta realidad tan rica, nuevas y poderosas herramientas conceptuales (de acción) de carácter colectivo que nos sirvan para apuntalar nuestro esfuerzo militante.
1. Desde el momento de tener que definir la referencia “Argentinazo”, de precisarla, se ponían en juego luchas políticas muy profundas.
Me comentaba Estela Taboada, cierta vez, que el procesador de textos de su computadora había decidido cambiar la palabra Argentinazo del título de mi trabajo por Argentinidad. No viene al caso si el procesador de textos del Windows XP es anterior o no a Diciembre de 2001, porque el procesador nuevo tampoco tiene en su diccionario la palabra Argentinazo ni la RAE la ha incorporado. Cuando me contó, lo primero que pensé es en el alto nivel de manipulación ideológica que juegan los procesadores de textos (y los que trabajamos con oralidad y más aún con la oralidad de los sectores populares, sabemos lo que esto implica, si hasta la misma palabra oralidad no está en algunos procesadores de textos, y nos la marca como error, subrayada abajo, con rojo, como diciendo algo). Pero después pensé que más allá de la manipulación ideológica, la corrección automática era interesante también desde otra perspectiva simbólica: porque creo que si hay algo característico de la argentinidad, una cualidad “nacional”, eso es el argentinazo, la tendencia a la rebelión popular que recorre punta a punta la geografía de Argentina y de América latina de estos últimos años.
2. Es pertinente determinar hasta que punto y por medio de qué procesos el lenguaje cotidiano de las masas populares argentinas está determinado por la lucha de clases y el pensamiento socialista. Es una de las tareas urgentes de este programa investigativo. Las palabras “imperialismo” y “burocracia”, que son usadas en Argentina de una cotidianidad impresionante, son ejemplos claves del nivel de penetración del discurso socialista en las masas populares, pero que se corresponden a una etapa anterior del ascenso obrero y popular. La palabra “piquetero” creo que puede darle una dimensión actual a lo que estoy diciendo. Sin embargo, esta palabra tan común, se ha transformado en el punto de delimitación de una parte importante del campo popular.
3. Otro de los tópicos que considero pertinente de abordar es el de los medios masivos de comunicación. En este tema yo he avanzado muy poco, y creo que incluso como generación de luchadores hemos avanzado todavía muy poco en tanto las posibilidades abiertas. Pero en ese “poquito” que hemos avanzado, hemos podido sacar a la luz como trabajan los medios y los comunicadores “sociales”, en estrecha vinculación con los grupos empresarios y políticos, y cómo luchan por la construcción de una realidad que no refleje la realidad de rebelión cotidiana que vive el pueblo argentino. Quiero recomendar una película que vi, y que habla de cómo el diario Clarín era parte del plan Duhaldista que asesinó a Kosteki y Santillán de Puente Pueyrredón, y que se llama “La crisis se cobró dos nuevos muertos” que es el título que Clarín pone al día siguiente de los asesinatos: o sea no que la policía, Duhalde o alguien habían matado a Kosteki y santillán, sino que la crisis se había cobrado dos nuevas muertes. Aunque los compañeros que hicieron esta película sólo llegan a la conclusión de que es un caso de mala praxis periodística, lo que muestran es suficiente prueba de su complementariedad y complicidad en el plan de Duhalde y de su ministro de la SIDE Juanjosé Alvarez).
4. Entre los temas que creo que hay que abordar colectivamente y con este ángulo operativo señalado al principio (investigar para entender y entender para transformar y transformar por medio de la lucha política de clase) hay distintas manifestaciones de la vida cultural de las masas argentinas. Incluso, planteo que hay que abordar epistemológicamente determinados métodos de abordajes. En el plano educativo, y particularmente el universitario, es uno de los más interesantes para explorar. Quién habla de Argentinazo en la Universidad? Los estudiantes, donde la izquierda tiene particular influencia. ¿Que pasa con los investigadores? En qué andan que no escuchan los pasillos de sus propios lugares de trabajo? La música popular: ¿Cómo expresa estos cambios? Hay un debate muy profundo que se hizo en uno de los periódicos de izquierda acerca de la cumbia villera, la identidad sexual de la juventud y la identidad delictiva. Y las canciones de las marchas, que reflejan?
5. En el plano semiótico, la lucha por los signos y símbolos políticos y por las herramientas de significación social se ha transformado en un combate sin cuartel entre las clases en pugna y entre las fracciones de clase también. La pelea por la “Plaza de Mayo”, por la “iconografía” democrática de los derechos humanos, por las “banderas ambientalistas”, etc. da cuenta de todo esto. En este plano hay también un terreno basto de análisis: el gobierno de Kirchner nos hace reflexionar todos los días sobre la profundidad del concepto de demagogia.
6. Una implicancia no menor de la transformación lingüística debe ser rastreada específicamente en el lenguaje de la mujer trabajadora y en el de los niños de las clases oprimidas. La literatura del período debe ser también explorada en busca de pistas y giros vinculados con este proceso, particularmente determinados circuitos que no han sido canonizados ni siquiera incorporados a los circuitos “letrados” académicos, y que se expresan generalmente en periódicos de izquierda y en escritos de circulación restringida.
7. Por último, y no por eso de menor importancia, es necesario considerar la emergencia de una nueva geografía simbólica en relación a los conflictos obreros más sobresalientes del período y que constituyen un conjunto de referencia espaciales que dan nueva fisonomía a los mapas tradicionales: Las Heras, Gualeyguachú, Caleta Olivia, pero antes también Cutral-Co, Tartagal, Mosconi, etc.
Un tercer eje de análisis es el del discurso de la izquierda, y como éste se relaciona contradictoriamente con las estrategias políticas de los partidos de izquierda argentina. En este punto, me parece interesante un detenimiento especial sobre la palabra “Argentinazo” y una serie de polémicas que sobre ellas han existido y existen.